La última clase

La última clase 

Laura Pérez Torregrosa 

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Creía que era inmune a todo, que nada de lo que a mi alrededor había, podría afectarme pero me equivocaba.

Han pasado seis años desde que entré en la Universidad o más que años, podría deciros que han sido seis sorprendentes historias, seis sueños, seis aventuras, seis quebraderos de cabeza, seis momentos de soledad. Seis maneras de concerme y desconocerme al mismo tiempo.
Al principio no nos damos cuenta de la importancia que tienen las cosas. Las pequeñas, esas que apenas se ven las vamos dejando atrás y cuando pasa el tiempo, aprendemos a valorar lo que antes ignorábamos. Cada detalle, cada situación vivida cobra la importancia que merece.
Ahora me doy cuenta. Ahora sé que todo lo que me ha rodeado estos años está vivo y presente en mi: la entrada al aulario, las escaleras para acceder a las clases, la cafetería donde he reído tanto, el pasillo de las confidencias…todos los elementos estáticos, los que no se miran, ni tienen interés alguno, todos ellos me provocan hoy una nostalgia infinita.

Llamadme melancólica, pero qué queréis que os diga, hoy es mi última clase, y no me gusta el olor a despedida. Y es que tengo la maldita costumbre de habituarme, de cogerle cariño a los lugares y las personas que me han acompañado día tras día.
Cómo olvidar esas clases que, en alguna ocasión he llegado a odiar y otras que me han fascinado y han hecho abrir mi mente.
Los profesores que me han sorprendido con sus ideas, de los que he aprendido tantas cosas y aquellos que me han hecho temblar con su presencia.
Los compañeros. Es imposible olvidar seis años de convivencia. Alguien me dijo un día que en la Universidad se encontraban a los verdaderos amigos y que ella te enseñaba a vivir. Cierto es. De ahí me llevo muy buenas amistades y cierto es también, que aprendes a vivir cada minuto, conociendo la mentira y la verdad, los valores más significativos de cada persona, conociendo el desengaño y la excesiva alegría al mismo tiempo, el interés, el esfuerzo, la ansiedad y las prisas, los trabajos interminables, la recompensa. Las miradas cómplices. Superando barreras, venciendo poco a poco al miedo; las noches sin dormir a base de sorbos de café intenso…todo, todo queda en mi memoria, lo bueno y lo que no lo fue tanto.

Hoy cierro las puertas del lugar que me ha visto tropezar y caer y volverlo a intentar de nuevo, el que me ha visto crecer interiormente.
La última clase, algo tan insignificante para algunos y tan importante para mí.
Hoy se acaba un ciclo de mi vida, pero mañana empezará otro.

Laura Pérez Torregrosa

 

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4 comentarios en “La última clase”

  1. Laura dice:

    ¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios!.
    Se agradece saber que hay personas que se sienten identificadas con lo que una escribe.

    Dicen que los mejores años son los universitarios, y no solamente por las fiestas, sino por las personas que se conocen, por el recuerdo de algún profesor al que se admirará siempre o porque nos gusta cualquier detalle, por muy insignificante que sea para los demás, quizás para uno mismo, sea realmente valioso.

    Saludos ;)

  2. Angel dice:

    Muy emotivo tu comunicado. Yo sentí algo parecido en mis años de facultad.

    Me he sentido identificado

  3. Totti dice:

    Como siempre, muy sabia tu reflexión y hecha con gran diligencia y clase, a mi todas esas emociones que cuentas me llegaron a posteriori, cuando empecé a trabajar y extrañaba la rutina universitaria, el cambio fue grande y cuando sales al mercado laboral maduras bastante, muchos de nosotros a base de “palos”; con respecto a los amigos la verdad que la universidad es centro de reunión y el salir de ella diluye muchas de estas amistades que creías mejores de lo que en verdad fueron, también es verdad que las personas emprenden diferentes caminos y algún pequeño contacto por redes sociales ya es de valorar. Espero que llegues a dedicarte a lo que te gusta, si eso supone volver a otra facultad en buena hora será;
    Saludos y feliz verano

  4. Corazon sin tinta dice:

    Sabias palabras las tuyas… A mi me ha conmovido. Gracias, me ha encantado

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