El concepto y definición de la velocidad

La velocidad es una cualidad, o condición física, de carácter complejo, en la medida que tiene muchas formas de aplicación y diferentes manifestaciones.

 

En Física, se entiende la velocidad como la relación entre espacio y tiempo, quedando expresada en la formula: V = S / T

 

Su aplicación nos lleva a comprobar que cuanto menor es el tiempo empleado en recorrer una distancia dada, mayor será la velocidad desarrollada, o que para recorrer el mismo espacio en menos tiempo es necesario hacerlo a mayor velocidad.

Estas consideraciones tienen, en el aspecto deportivo y de realización de actividad física, diferentes apreciaciones: el atleta que emplea el menor tiempo posible para recorrer el mismo espacio, o un saltador de trampolín que es capaz de realizar dos o tres giros en el aire gracias a la velocidad con la que los realiza, o el jugador que realiza un contraataque, el defensor que se anticipa al pase de balón, un golpeo, un lanzamiento, una parada, etc.

 

Encontramos varias definiciones de la velocidad.

 

Lizaur y col.:

Es la capacidad de ocupar espacios con todo nuestro cuerpo o con cualquiera de sus segmentos en el menor tiempo posible.

 

Mora:

Cualidad física que permite realizar acciones motrices en el menor tiempo posible.

 

Frey:

Capacidad que permite, sobre la base de la movilidad de los procesos del sistema neuromuscular y de las propiedades de los músculos para desarrollar la fuerza, realizar acciones motrices en un lapso de tiempo situado por debajo de las condiciones mínimas dadas.

 

El conocimiento de ellas y su análisis razonado nos permite hacer una serie de consideraciones que nos ayudaran a relacionar el término velocidad con sus diferentes manifestaciones y condicionantes.

Es decir, que la velocidad tiene muchas más manifestaciones que la de los simples desplazamientos, que también existe al realizar acciones donde los segmentos o determinados miembros participan para desarrollar acciones rápidas, veloces.  Que tiene sentido en tanto que existe exigencia de realizar las tareas motrices en el menor tiempo posible, si no, no estaríamos desarrollando la velocidad. Y que la mejora y desarrollo de la misma está muy unido a las características del sistema neuromuscular y la fuerza de que dispongan los sujetos con los que se esta desarrollando.

 

Una de las consideraciones más interesantes que tiene siempre un reflejo en la bibliografía sobre la velocidad, es el carácter más o menos hereditario o innato de esta capacidad.

 

Las experiencias sobre la existencia de un mayor porcentaje de fibras musculares rápidas, las denominadas blancas o tipo II, en los músculos de atletas de deportes de velocidad ayudan a soportar esta idea.  Aspecto que se ve reforzado si añadimos el reconocimiento que existe sobre la imposibilidad de transformación de un tipo de fibra a otro, de rojas a blancas, de lentas a rápidas, o del tipo I a tipo II, por el mero hecho de participar en un programa destinado al desarrollo de la velocidad.

 

Aun así, esto no nos deja afirmar que una determinación genética o hereditaria del sujeto más preparado para la velocidad sea cierta, aunque si es cierto que puede ayudar.

 

La influencia de los factores de un entrenamiento de características anaeróbicas sobre el organismo del sujeto pueden hacer perder consistencia a esta idea. El que se esté capacitado para esfuerzos que impliquen sobre todo la vía anaeróbica de utilización de energía, como ocurre en los esfuerzos de velocidad, no es exclusivo de sujetos con mayor porcentaje de fibras rápidas, ya que ellas por si solas no pueden determinar una mayor capacidad de producción de energía por esta vía anaeróbica.  Aspecto este que sí se ve influenciado por seguir un entrenamiento orientado hacia el desarrollo de esta capacidad.

 

Lo que nos podría hacer concluir que: El sujeto veloz, rápido, nace, pero también se hace.

 

Fuente de la información y agradecimientos: Juan J. García Pellicer


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