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Inducción al parto en semana 38 (experiencia personal)

inducción al parto

1. INTRODUCCIÓN

Hola futuros padres.

Como posiblemente vais a pasar por una experiencia parecida a la nuestra (intuyo que es así si estáis leyendo esto), aquí os cuento cómo fue nuestra inducción al parto (en semana 38).

Espero que os resulte útil.

 

2. INDUCCIÓN AL PARTO EN SEMANA 38 (EXPERIENCIA PERSONAL)

Bueno, aunque esto pueda ser menos relevante, a nosotros nos indujeron el parto de nuestra nena porque participamos en un estudio sobre la preeclampsia y a mi pareja le salió un coeficiente de riesgo (por los niveles de una proteína; no por hipertensión). En resumidas cuentas, nos dijeron que 1 de cada 3 en su situación presentan complicaciones durante el parto y estaban estudiando si induciendolo podrían reducir esas complicaciones. Esto, sumado a que la cría venía con percentil 98 (estaba muy grande) -y mi pareja es pequeña-, decidimos participar y adelantar el parto 1 semana y media a la fecha de término.

El plan de inducción era utilizar propess para ablandar el cuello del útero y, de no ponerse de parto (normalmente no suele ser suficiente en trabajos de inducción), después administrar oxitocina intravenosa para inducir las contracciones. Tras esto, según como fuese y las horas que tardase en dilatar, decidirán si sería parto vaginal o cesárea.

Hasta aquí esta era la teoría. Ahora os cuento la práctica.

Ingresamos en el hospital un jueves a las 8:30h de la mañana. La monitorizaron y le introdujeron el propess en el cuello del útero a modo de tampón. A partir de ahí la subieron a planta y la dejaron en observación mientras el medicamento hacía su efecto.

Según ella, tuvo dolor constante como de una regla fuerte y contracciones regulares (estas perfectamente registradas en el cardiotocógrafo). Pero nada, en el par de exploraciones físicas que le hicieron (tacto manual), no llegó a borrar el cuello del útero en todo el día, le quitaron el propess por la noche y la citaron al día siguiente a las 8:00h para bajar al paritorio y empezar con el tratamiento con oxitocina.

Al día siguiente en el paritorio, le pusieron la oxitocina y las contracciones empezaron a subir en número e intensidad (sobre 3-4 cada 10 minutos). Tan pronto como borró el cuello y dilató un centímetro, le rompieron la bolsa amniótica para acelerar el proceso del parto. Esto lo hicieron introduciendo un perforador a modo de palo fino con un gancho pequeño en la punta.

A las 3 horas, como las contracciones empezaban a molestar, le ofrecieron administrarle la epidural; y sobre las 13h -para evitar la hora de comer de los anestesistas y los retrasos derivados- decidió que se la pusieran.

Aquí llegó el primero de los problemas: la anestesia solo le hizo efecto en una mitad del cuerpo. Esto a veces pasa y se intenta solucionar poniendo a la paciente del lado no anestesiado y de no mejorar, sacando el catéter ligeramente de la zona donde se lo pusieron para centrarlo. Esto último funcionó temporalmente y no hubo mayor complicaciones hasta unas horas más tarde, que volvía a sentir las contracciones solo en la zona lumbar derecha. Los anestesistas intentaron solucionarlo otra vez, pero sin resultado.

Al final la pobre tuvo que sufrir las contracciones de parto el resto del día solo en un lado y se quedaba realmente pasada de dolor.

Ya casi a las 12 de la noche con 9 centímetros dilatados y con la epidural semifallida, las ginecólogas decidieron que la cría podía salir por la vagina y la matrona empezó a trabajar con mi pareja la bajada de la cría (le hizo empujar conforme venían las contracciones mientras ella hacía diferentes maniobras en la vagina). Esto lo hacen para que la cabecica baje por la pelvis.

A la media hora llegaron las ginecólogas con más gente e instrumentación, evaluaron la situación y tomaron ellas el control.

Mi pareja solo tenía que empujar con cada contracción y una vez la cabecica estaba cerca de salir, introdujeron una ventosa y la fueron sacando poco a poco.

Tuvimos la mala suerte de que el hombro de la cría se atascó (distocia de hombro) y a partir de ahí el parto se complicó.

El personal sanitario que estaba asistiendo el parto (ginecólogas, matrona, etc.) empezó a ponerse nervioso, llamaron a más gente con urgencia, se subieron encima de ella y al final tras varias técnicas salió la cría.

Pero no lloraba...

Tras uno o dos minutos muy tensos intentando espabilar a la cría (podéis imaginaros cómo estábamos nosotros), al final echó a llorar y resucitamos todos.

Las ginecólogas nos explicaron qué había pasado y que la cría podría haberse roto las clavículas, haberse hecho daño nervioso en los brazos, etc. y que la evaluarían los pediatras al día siguiente. Por otra parte, también le dijeron que esto le había desgarrado la vagina a mi pareja (grado 3) y parte del ano y tendrían que coserla.

Por suerte la cría allí encima de mi pareja daba luz a todo lo que había pasado y parecía que movía las manos (se podía haber roto algo, pero al menos a nivel nervioso no había daño total o demasiado serio).

Mientras le ponían los puntos a mi pareja disfrutamos de nuestra pequeña y al rato nos subieron a planta para descansar. Aquí eran las 2h de la mañana del sábado (entramos un jueves por la mañana, 42 horas antes...).

Ese mismo sábado ya con luz del día la evaluó una pediatra y no vio daño aparente en las clavículas. En general estaba bien.

Mi pareja pasó unos días incómoda en el hospital a nivel físico por los desgarros (tolerable con analgésicos), pero tan feliz con su niña que se hicieron muy llevaderos.

El lunes nos dieron el alta tras unos últimos chequeos a las dos (madre y niña) y hoy estamos ya en el día 5 de la peque en casa, felices y disfrutando de ella.

 

3. NOTAS Y ACLARACIONES

  • Nuestra experiencia y la complicación que tuvimos no es frecuente en los partos vaginales. Pasa en menos del 0,3 % de los partos de bebés de menos de 4 kg y principalmente a gestantes diabéticas o partos postérmino (semana 41-42) con fetos grandes. Mi pareja no era diabética, pero la cría sí era grande como os he dicho (percentil 98). Ahora, echando la vista atrás, creo que deberían haberlo tenido en cuenta, no forzar el parto vaginal y recurrir a la cesárea. Pero yo no soy ginecólogo ni puedo evaluar con criterio la decisión que tomaron.
  • He compartido nuestra historia para intentar responderos las principales incógnitas que yo tenía antes del proceso. También intentaré responderos las preguntas que podáis tener a raíz de la lectura (siempre desde el punto de vista de la gestante, no de experto o especialista cualificado en la materia). Dicho esto, si queréis preguntar algo, hacedlo en los comentarios. Os intentaré responder lo antes posible.
  • Mucho ánimo con vuestro parto. Os invito a que llevéis toda inquietud que podáis tener a los ginecólogos antes del día de la inducción para ir tranquilos y conociendo por completo el proceso que van a seguir con vosotros.
 

Saber es práctico

Doctor en educación. Curioso sobre todo. Llevo más de 14 años compartiendo cualquier tipo de información que pueda resultar útil a otras personas. Intento hacerlo de la forma más breve, sencilla y fiable posible; contrastando la información con las principales fuentes de autoridad en cada campo (salvo cuando el contenido no las requiere). Podéis contactarme en los comentarios. Leo todas vuestras dudas y suelo contestar la mayoría diariamente. Si os resulta útil lo que hago, podéis ayudarme a seguir aquí. 🙂

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